| EXPERIENCIAS | |
| Experiencia de un padre sobre la importancia de identificar de los sentimientos José Mª | |
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Compré el libro que figura en la página de "Rincón Infantil", en la sección libros de educación, "Cómo hablar para que sus hijos le escuchen y cómo escuchar para que sus hijos le hablen" de A. Faber y E. Mazlish, Medici (1997) Y anoche mismo leí el primer capitulo en el que habla de la importancia que tiene para los niños identificar sus sentimientos.
En la página 30 hay un método que me llamó mucho la atención, por todas las oportunidades que tendría a lo largo de tan solo un día de ponerla en practica.
Efectivamente, un fuerte berrinche matinal me despertó a la mañana siguiente, producido por mi hijo menor de 4 años , que por un momento, presa de la rabia que produce el que a uno lo despierten, echa por tierra toda mi voluntad pedagógica.
Cuando llegué al cuarto de estar el niño estaba francamente enfadado por que de una forma trágica para él, se le había desmoronado el juego de construcción que estaba realizando, por lo que estaba chillando sin posibilidad de consuelo, para desquicie del resto de la familia.
Le afirme que le veía muy enfadado y él me dijo que si. Entonces le entregue un folio y un bolígrafo y le pedí que dibujara como estaba de enfadado.
Para sorpresa del resto de la familia dibujó lo siguiente:
Y de forma espontánea nos dijo que ya no estaba enfadado.
A continuación le pedí que nos dibujara como se sentía entonces y así lo hizo:
Y acto seguido me dio un abrazo, después a su madre y después a su hermano y nos dijo que estaba muy contento. José María Orense |
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RECICLAR
ES DIVERTIDO
Mª Isabel |
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Se puede construir, en un rincón de la clase, una casita, del tamaño de los chavales, con los tetrabricks de leche o zumo que vayan trayendo los niños. Tienen que ser de litro. Se utilizan a modo de ladrillos, pegándolos con pegamento por los laterales. Se pueden hacer ventanas y por supuesto puerta, ya que al pesar poco aguantan perfectamente. Se les pueden poner cortinas a las puertas y ventanas con telas que los niños traigan de sus casas. La fachada se puede forrar con pliegos de papel grande y hacer dibujos de árboles, flores, etc. Las he visto construidas y son preciosas, los niños se divierten construyéndola y también "habitándola", además de aprender a reciclar. Espero que te guste la idea. |
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| Carta para la Paz Adrián López (11 años) | |
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Carta
para la Paz Querida
Paz: -Paz
¿dónde estás? En
España aun siguen poniendo bombas los
Etarras. -Paz
¿dónde estás? En
Oriente Próximo se pelean los palestinos y los judíos hace mas de 2000
años. -Paz
¿dónde estás? En
Kosovo hay un nuevo estallido de violencia. -Paz
¿dónde estás? En
Irlanda del Norte está estancado el proceso de paz -Paz
¿dónde estás? En
Colombia hay asesinatos a diario. -Paz
¿dónde estás? En
algunos países africanos las peleas entre tribus exterminan a la
población inocente. -Paz,
mientras no estés en el corazón de todo el mundo, sé que no habrá
Paz. Adrián López (11 años) |
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| Mi experiencia como madre Elena Ochoa (Bogotá) | |
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Las
experiencias que he vivido con mis hijos han sido maravillosas, nadie me
enseño a ser mamá, pero mi intuición y formación como docente me
permitieron tener la fortaleza para afrontar la educación de ellos, son
tres, y para cada uno hay un momento y un lenguaje, una manera de
comunicarnos; desde pequeños tuvieron la formación en valores como el
respeto, la responsabilidad y la justicia y hoy no me puedo quejar, creo
que lo he hecho muy bien, son personas muy comprometidas con su quehacer
y siempre respetuosas de los otros y sus espacios. Gracias le doy a Dios todos los días por permitirme
ser mamá y más el poder darle al mundo unos seres maravillosos. |
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Casi todo Marina de Guadalajara (México) |
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Casi
todo
Casi todo lo que necesitaba saber sobre cómo vivir o qué ser en la vida, lo aprendí en el jardín de infantes. Estas son las cosas que aprendí: Compartir todo. Jugar limpio. No pegarle a nadie. Poner de nuevo las cosas donde las había encontrado. No tomar nada que no fuera mío. Pedir perdón si lastimaba a alguien. Lavar mis manos antes de comer. Tomar leche tibia con galletitas a la hora del té. Aprender un poco, y pensar un poco, y dibujar, pintar, bailar, cantar y jugar un poco. Trabajar un poco todos los días. Dormir siesta todas las tardes. Al salir a la calle, tener cuidado con el tránsito, agarrarse de las manos y quedarse todos juntos. Recordar la pequeña semilla en el vaso. Las raíces bajan y la planta sube y nadie sabe cómo ni por qué, pero somos todos así. Y entonces, recordar la primera palabra que aprendí: MIRAR. Todo lo que necesito saber está allí, en alguna parte: el amor, la ecología, la política y también algo de la vida.Pienso como sería de bueno si todos (el mundo entero) tomaran galletitas con leche a eso de las 3 todas las tardes, y luego se acostaran con una frazada a dormir la siesta. O si en nuestro país, y en todos los países del mundo, adoptáramos la política de poner siempre de nuevo las cosas en el lugar donde las encontramos. Las cosas que aprendemos cuando somos niños quedan incorporadas en nosotros con mucha fuerza. Sobre todo los principios de vida que recibimos de nuestros padres y de nuestros maestros. La mayoría de nosotros tratamos de conducirnos en la vida guiándonos por esos principios, y si ocasionalmente nos apartamos de ellos, sentimos que estamos traicionando algo importante. Pero, lamentablemente, muchos principios que regían la vida de los hombres han quedado en el olvido, en desuso, sepultados. Y el tránsito por la vida se ha tornado en una lucha, en un conflicto entre lo que queremos ser (que responde a nuestros puros principios) y lo que tenemos que ser para subsistir en este mundo cuyos principios no tienen nada que ver con los nuestros. Si todos los seres humanos de bien viviéramos más de acuerdo a lo que aprendimos de pequeños, despojándonos de la nefasta contaminación espiritual que impera en estos días, no sólo el mundo sería globalmente mucho mejor... Cada uno de nosotros sería mucho más feliz, porque estaríamos actuando de acuerdo a lo que desde muy chiquitos tenemos incorporado en nuestro ser. Me pregunto: ¿Habrá algo mejor que eso? |
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| Un buen regalo | |
| Uno
de los muchos recuerdos agradables de mi niñez es cuando me regalaron
en mi Primera Comunión, una preciosa caja de acuarelas, hacía mucho
tiempo que deseaba tener una, tenía tanta ilusión porque en mi casa
siempre hubo una gran afición por la pintura pues mi madre desde joven
pintaba bellísimos cuadros, había asistido a la Escuela de Artes y
Oficios de Granada, de donde somos la mayoría de los miembros de la
familia, exponiendo allí sus trabajos y aún sigue pintando en sus
ratos libres, regalando más tarde sus cuadros a los miembros de la
familia.
También fue un regalo que ha marcado una de mis grandes aficiones, pintar, aunque lo hago de tarde en tarde, me reporta grandes satisfacciones. |
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