1936: COMIENZA LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA

Los primeros indicios de que podría comenzar una guerra civil en España se produjeron tras las elecciones democráticas de Febrero de 1936, que habían sido ganadas por el Frente Popular, al frente del cual estaba Manuel Azaña. Tras estas, la falange ya advirtió de que no acataría los resultados.

 

Hacia 1936, existían tres grupos que preparaban otros tantos golpes de estado contra la república:

1º- Trama cívico-militar monárquica que en 1932 ya había fracasado con el intento de golpe de Estado de Sanjurjo.

 

2º- Grupo de extrema derecha, bajo el mandato de J. A. Primo de Rivera, ya intentaron un golpe de Estado que al final no se llevó a cabo en 1935.

 

3º- El más importante: Entre 1933 y 1935 “la conspiración castrense”, dirigida por la Unión Militar Española (UME), que estaba formada por un conjunto de jefes y oficiales, empezó a tener gran influencia en los cuarteles. Desde 1935 entraron en contacto con altos mandos y se inició la segunda fase de la conspiración, sus objetivos eran la restauración del orden público y algunos cambios en la constitución.

General E. Mola

 Tras los resultados electorales en los que triunfó el Frente Popular, muchos militares se decidieron a unirse a la conspiración. Los tres grupos anteriores unieron sus iniciativas bajo la dirección militar y el 8 de marzo se juntaron en Madrid un conjunto de altos mandos que configuraron una Junta Militar secreta con el fin de organizar el pronunciamiento. Esta Junta contaba con la infraestructura de la UME, estaba presidida por Sanjurjo (que se encontraba en el exilio) y a ella pertenecían varios generales: Mola, Franco, Orgaz, Varela, Fanjul…

 

Aunque el gobierno tuvo conocimiento de esta conspiración, su reacción no fue la que cabría esperar; detuvo a Orgaz y Varela, y al resto de los generales conspiradores les envió a zonas alejadas de Madrid (Mola a Pamplona, Franco a Canarias y Goded a Mallorca), pero ni investigó la trama ni intentó descomponerla.

 

En julio los preparativos ya estaban terminados. Los Carlistas, en Pamplona, se pusieron al servicio de Mola (que era conocido como “El Director”), éste, esperaba que el golpe de Estado fuera rápido, con el levantamiento de todas las guarniciones militares y la posterior caída del Gobierno. En caso de que no fuera así, ya estaba preparado la sublevación por partes: Mola por el norte y Franco por el sur llegarían a Madrid, donde Fanjul ya habría sublevado los cuarteles y posteriormente llegaría Sanjurjo desde Portugal (donde estaba exiliado) para ponerse al mando del levantamiento. Sus esperanzas eran que los enfrentamientos no durasen mucho, un par de meses como mucho en el caso de que los opositores al levantamiento consiguiesen armarse.

General Franco

 

Pese a todo lo anterior, el gran acontecimiento que precedió a la guerra, fue el asesinato del teniente socialista José Castillo a manos de la ilegalizada falange y la posterior represalia por parte de un joven socialista gallego Luis Cuenca. Este, disparó dos tiros en la nuca al diputado monárquico Calvo Sotelo, del que ya se sospechaba que estaba al corriente de al conjura que se estaba preparando en el norte de África contra la República.

           

El 18 de Julio a las 5 de la mañana se produjo el alzamiento en Melilla de la legión y el ejército. Se apoderaron de la ciudad e hicieron que la sublevación se extendiese a lo largo del día por Marruecos, Canarias y parte de la Península. La única resistencia en suelo marroquí fue en el aeródromo de Sania Ramiel y en Larache, pero fue superada.

A media mañana se declaró en Sevilla el estado de Guerra, por parte del general Queipo de Llano, y ya por la tarde salieron los obreros a la calle produciéndose los primeros combates callejeros. También se produjeron sublevaciones por toda la provincia de Cádiz (allanando el camino para el posterior desembarco de los sublevados en la península) y en el puerto de Somosierra por parte de los hermanos Miralles. En la tarde-noche, ciudades por todo el país estaban ante actos de sublevación.

 

Mapa de la división de España al comenzar la Guerra Civil

 

Martínez Barrio con Azaña

MIlicianos por las calles de Barcelona. Fuente: www.lacruzmocha.com

 

Al día siguiente, mientras media España se encontraba en proceso de sublevación, las masas obreras de Madrid y Barcelona se pusieron en alerta. Al frente de ellos se encontraba Dolores Ibárruri “La Pasionaria”, al grito de “no pasarán”.

 

DOCUMENTO: "Pasionaria y los mil enanitos" (M. Vázquez Moltalbán)

 

Casares Quiroga dimitió, y le sucedió en el cargo Martínez Barrio, quien consiguió que en un primer momento se retiraran las tropas de algunas ciudades como Málaga. Barrio quiso pactar con el general Mola (cabecilla de la sublevación), lo cual fue entendido como una traición al pueblo. Tras esto, tuvo que dimitir,  y le sucedió Giral, quien tomó la iniciativa de armar al pueblo.

 

Mientras tanto, la sublevación se iba extendiendo por todo el país, con confrontaciones entre militares y masas sociales. En Madrid y Barcelona, en un primer momento, las masas sociales consiguieron echar para atrás todo tipo de sublevación, mientras que en otras ciudades menores (Granada, Vitoria, Burgos…), los militares vencieron con facilidad.

 

Galicia fue la última región en sumarse al movimiento militar, y la pérdida de El Ferrol a manos de los sublevados fue clave en la guerra naval, debido a su importante astillero.

 

Se habló por primera vez de Guerra Civil en el momento en que las unidades de artillería entablaron las primeras batallas. En Barcelona al despertar del día 19 se libró una gran batalla por toda la ciudad, en la que los sublevados no tuvieron nada que hacer debido a que la masa social era mucho más numerosa y contaba con el apoyo de la benemérita.   

                     

La muerte del general Sanjurgo en un accidente de avioneta alteró la organización de la cúpula dirigente de los sublevados, ya que por sus méritos militares estaba destinado a ser el general en jefe del alzamiento.

 

Otro duro golpe para los sublevados fue el que recibieron el día 20 en Madrid al ser atacado el cuartel de la montaña, en donde murieron centenares de ellos.

 

La sublevación no estaba resultando tan efectiva como se esperaba en un principio, lo cual dio lugar a una verdadera revolución social, en la que el proletariado socializó la producción de la tierra y se agrupó en sociedades colectivas a través de las cuales se hicieron con el control de las empresas industriales.

 

Ante la difícil situación del alzamiento, el general Franco se vio obligado a pedir ayuda a Mussolini y Hitler para preparar su desembarco en la península. 

 

La dimensión internacional de la Guerra

 

Accidente Sanjurjo.  Fuente: www.lacruzmocha.com

El día 21 señalaba la prensa (diario ABC) las diferencias entre la Rusia roja (partidarios de la República) y la España sagrada (sublevados), que es lo que había desencadenado en una guerra civil y en la separación ideológica de una nación.

 

En Agosto comenzó un período conocido por los fascistas como “terror rojo”, durante el cual los republicanos atacaron iglesias y asesinaron a gente acaudalada. También comenzó el “terror blanco”, en el que los militares realizaban farsas de juicios para asesinar a los republicanos. Otras veces, en cambio, se limitaban a darles el paseo.

Mientras tanto, los sublevados avanzaban conquistando ciudades como Badajoz (14-agosto), San Sebastián (13-septiembre) o bombardeando Madrid (28-agosto), mientras que los anarquistas avanzaban por Aragón.

Madrid bombardeada.  Fuente: www.lacruzmocha.com

En Septiembre se produjo la dimisión del gobierno de Giral, que fue sustituido por el del socialista Largo Caballero, que contaba con una variada presencia de representantes de partidos obreros. Debido a esto, había confrontación de pareceres. Por un lado estaban CNT-FAI  y POUM que eran partidarios de la guerra y la revolución al mismo tiempo, y por el otro PSOE Y PCE que preferían restaurar el orden y más tarde realizar la auténtica revolución social.

 

España se encontraba totalmente dividida, había dos banderas, y en el exterior unos países aceptaban a la Junta de Defensa de Burgos como legítima, mientras otros sólo aceptaban a la República.

 

La guerra tomaba cada vez más tintes religiosos, y ya era considerada por algunos como una cruzada.

 

A principios de Octubre, Franco fue proclamado jefe del Estado español por la Junta Nacional. Proclamó un discurso muy nacionalista, con lo que consiguió la gran aceptación de la muchedumbre que le escuchaba frente a Capitanía en Burgos.

Burgos, 1 de octubre de 1936

 

Empezaron a llegar los primeros voluntarios extranjeros organizados en la iniciativa comunista de las Brigadas Internacionales. A su vez, los países que apoyaban a la República, principalmente la URSS, les enviaban comida para paliar la escasez de alimentos, mientras que los que apoyaban a los sublevados (Italia y Alemania) les ayudaban a estos bélicamente.

 

Las tropas sitiaron Madrid, y los ciudadanos salieron como pocas veces se había visto, bajo el lema mundialmente conocido de “NO PASARÁN”, tras un gran bombardeo el día 23 de octubre.

              

Madrid 1936.  Fuente: www.lacruzmocha.com

Hacia noviembre, los nacionales intentaron entrar en la capital por tierra, lo cual les resultó imposible al no poder con la resistencia popular. Al verse vencidos, decidieron atacar aéreamente, lo cual reduciría Madrid a cenizas, y la convertiría en la primera ciudad en ser bombardeada por aire.

           

Debido al comienzo de la guerra en Madrid, el gobierno de la República decidió trasladarse a Valencia el 6 de noviembre, lo cual no sentó muy bien a algunos de sus ministros al tomarse de manera precipitada. Madrid pasaba a estar gobernada por el general Miaja, quien pasó a presidir la junta de Defensa de Madrid (máximo organismo gubernamental), supeditada al gobierno.

           

La sublevación iba ganando terreno, y los países empezaron a aceptar al General Franco como jefe del Estado español. El 18 de diciembre fueron Italia, Alemania y Portugal los países que aceptaron oficialmente al gobierno de Burgos.

           

El día 20 de noviembre fue fusilado Primo de Rivera en la cárcel de Alicante, tras un rápido juicio en el que no sirvieron las peticiones de clemencia.

 

Testamento de J. A. Primo de Rivera

           

Durante todo noviembre y diciembre continuaron los bombardeos sobre Madrid, donde se habían construido barricadas por toda la ciudad, aunque los sublevados consiguieron penetrar por la ciudad universitaria.