LA REBELIÓN DE LOS BÓXERS

¿Quiénes eran?

Los bóxers formaban parte de una sociedad secreta de chinos, que se hacían llamar  los Yi-he-Tuan  (Puños honrados y armoniosos). Los occidentales los conocían  como  bóxers debido a sus rituales de artes marciales boxeo y esgrima, que según ellos mismos creían , les hacían invulnerables a las balas. Se trataba de una organización xenófoba.

 

¿Qué pretendían? Razones de un asalto

 

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Pretendían  expulsar de China a los misioneros cristianos y  a los extranjeros que controlaban el país .Los misioneros erigían templos sin respeto por las creencias tradicionales.

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En aquella época,  Gran Bretaña, Francia, estados Unidos, Japón,  Alemania y Rusia imponían sus leyes, ocupaban puertos y enclaves  y se repartían el país en zonas de influencia.

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La larga historia de intervenciones extranjeras y la decadencia de las condiciones económico-sociales en China , fueron causas  de su resentimiento.

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Todo esto unido a una hambruna que mató a más de 6.000.000 de personas –el 20% de la población china de entonces-  a  los elevados impuestos de guerra tras la invasión japonesa de 1894, a la ocupación germana de 1897 llevaron a vastos sectores de su población  a desarrollar una virulenta xenofobia.

Emperatriz Ci Xi. Fuente: Grandes Hechos del Siglo XX. Orbis.

En este contexto,  la sociedad secreta de los bóxers, que se extendió por el norte desde Shandong, reforzaba sus campañas jurando que mataría y expulsaría a todos los extranjeros del país.

 

Apoyo del poder político

Aunque públicamente eran condenados, los bóxers  estaban clandestinamente apoyados por miembros de la Corte Real entre los que se encontraba la emperatriz  viuda  Ci Xi. La emperatriz instigó la rebelión  como una forma de fortalecer su poder interno y muchos gobernadores provinciales hicieron lo mismo. Fortalecidos de esta manera, los bóxers saquearon el campo, destruyeron líneas de telégrafos y estaciones de ferrocarril para finalmente matar a unos 231 extranjeros  y a millares de chinos cristianos.

 

Un manifiesto de los Bóxers

  

Comienza  el levantamiento (mayo, 1900)

 

Ya en 1899  empezó una campaña de terror contra los misioneros cristianos. En mayo de 1900 estalló en China la rebelión de los bóxers. Ocuparon Tientsing, puerta de entrada a Pekín, blandiendo lanzas coronadas con las cabezas de misioneros asesinados.

Aunque centrada en Pekín, la rebelión se extendió a las  provincias del sur. El  Gobierno promulgó un edicto  por el que se prohibían las actividades de los bóxers, pero los informes  indican  que las tropas imperiales solían mezclarse con ellos.

Llegaron a Pekín  340 soldados estadounidenses, rusos, franceses, italianos y japoneses.

 

Tropas aliadas luchan contra los bóxers (junio)

A partir de junio, la revuelta estalló con fuerza,  y los bóxers  iniciaron un asedio de dos meses a las Embajadas en Pekín. Estados Unidos envíó dos regimientos de infantería para apoyar a algunas de  las tropas británicas, francesas, alemanas, japonesas, austriacas, rusas e italianas;  y  para establecer una fuerte presencia militar en el centro del Imperio chino. Pero para entonces ya había sido asesinado  el  embajador alemán Ketteler. La amenaza bóxer se había extendido por todas partes. Las potencias subestimaron el tamaño de sus ejércitos. Se cree que solo en el área de Pekín contaban con más de 360.000 soldados.

 

Los aliados entran en Pekín

 

Las naciones que sufrieron el ataque conformaron rápidamente un ejército de intervención de más de 20.000 hombres, que entró en Pekín el 14 de agosto, sofocando rápidamente el asedio de 56 días de las legaciones extranjeras. La resistencia china  contra  el ejército de aliados  fue a veces obstinada. Los bóxers y los renegados del ejército tenían cañones modernos aunque no sabían utilizarlos. Los bóxers se dispersan.  La emperatriz  y el ejército regular huyeron a Xian.

Las fuerzas de liberación se apoderan de la ciudad y, tras el saqueo, se dedicaron a castigar toda acción contra los extranjeros.  Bajo el mando del mariscal prusiano Alfred von Waldersee, las tropas llevaron a cabo las “expediciones punitivas” en las que también se reprimió con brutalidad a la población civil china que nada tenía que ver con  el movimiento bóxer.

  

Acuerdo anglo-germano sobre China (octubre)

 

Gran Bretaña y Alemania formaron una alianza para conservar la integridad  territorial de China y mantener los puertos  del país  abiertos al comercio mundial. Acordaron cuatro principios que guiarán la futura política de China:

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Los puertos tendrán libre acceso y estarán abiertos al comercio con todos los países.

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Ninguno de los dos gobiernos se aprovechará de la inestabilidad tras la rebelión, para obtener ventajas territoriales.

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Si un tercer país lo intentara, ambos países acordarán la decisiones que deben tomar para proteger los intereses de China.

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Los dos gobiernos comunicarán el acuerdo a las demás potencias interesadas, especialmente a Austria-Hungría, Francia, Italia, Japón y estados Unidos y las invitará a aceptar  sus principios.

No se mencionó  a Rusia como potencia interesada, lo que se consideró un reproche  por la interrupción  de la cooperación rusa en la campaña militar contra los bóxers.

 

 

Conclusión

 

Todo terminó en un absoluto desastre para China. En enero de 1901 tendrá que  aceptar las condiciones de paz establecidas  en el  “protocolo de los bóxers”, en el que, entre otras cosas, se contemplan:

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Indemnizaciones y penas de muerte por  decapitación para los miembros de la “comunidad xenófoba”.

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Las tropas extranjeras dejaron guarniciones militares desde  Pekín hasta el mar.

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Los exámenes del servicio civil fueron suspendidos durante cinco años

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El Reino Unido y Alemania aumentaron respectivamente  en cuatro y diez  sus  posesiones en China.

Internacionalmente, el  prestigio de China llegó a su punto más bajo. La indemnización consumía la mitad del producto nacional, perjudicando su precaria soberanía y marcando el inicio del fin de la dinastía Qing.

Gran Bretaña y Estados Unidos, trataron de mitigar los pagos de indemnización utilizándolos para financiar becas para estudiantes chinos.