Glaciarismo pleistoceno. Cordillera Cantábrica (sector occidental) ©  Victoria Alonso



Formas erosivas glaciares

Las formas erosivas glaciares, principalmente a gran escala, son accidentes geomorfológicos muy llamativos que resaltan en un relieve deglaciado. El medio glaciar tiene mucha energía. El hielo erosiona en el contacto hielo-roca por dos procesos diferentes: "abrasión" y "arranque de fragmentos". En el primer caso, los materiales transportados en la parte basal del glaciar erosionan el sustrato que resulta pulido y estriado, si bien las estrías dependiendo del clima y del tipo de sustrato pueden ser rápidamente meteorizadas una vez expuestas a la atmósfera. El arranque de fragmentos produce irregularidades en el sustrato y los materiales arrancados son incorporados al hielo, transportados y abandonados posteriormente en zonas más o menos alejadas del área fuente. Estos bloques pueden aportar información sobre la trayectoria seguida por el hielo en áreas que ahora se encuentran deglaciadas. El arranque de fragmentos es particularmente eficaz en el frente de los resaltes rocosos sobre los que circula el glaciar debido a cambios de presión.
Otra fuente de materiales procede de las paredes rocosas que sobresalen por encima del hielo. Los derrubios transportados por el glaciar en superficie experimentan un desgaste menor y conservan, por lo general, las formas angulosas originales que tenían en el momento de incorporarse al glaciar.
Un factor importante a tener en cuenta en la capacidad de erosión de un glaciar es el régimen térmico del mismo: los glaciares templados erosionan más que los glaciares fríos.


Circos glaciares


Son depresiones de planta generalmente semicircular y paredes abruptas, donde se acumula la nieve que posteriormente se transforma en hielo. Se sitúan en las partes más elevadas de las montañas y cuando se encuentran bien desarrollados suelen presentar forma de cuenco, aunque su morfología está controlada por diversos factores como la estructura y litología del sustrato, orientación, altitud y el tiempo que han sido ocupados por el hielo. Las formas más típicas presentan el fondo plano o sobreexcavado y, al retirarse el hielo, en alguno de los circos se pueden originar lagunas.


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Circos. Circos orientados hacia el noreste. Su fondo se continúa con la ladera sin que haya un cambio significativo en la pendiente, lo que indica que no están muy desarrollados. En estos valles la distribución de las formas glaciares es fuertemente asimétrica; se observa la importancia de la orientación en la localización los circos.
c-8936_10 Circo con laguna glaciar. Cuando los circos están más desarrollados presentan un fondo plano o incluso sobreexcavado. En áreas deglaciadas, esta zona sobreexcavada se encuentra ocupada por un lago alimentado por aguas de precipitación o de fusión nival. La poca profundidad de estas lagunas hace que con el tiempo se vayan colmatando y sean invadidas por la vegetación.
c-8936_10 Circo con lagunas glaciares. En circos bien desarrollados, las paredes posteriores tienden a retroceder y el resultado es que estos circos suelen ser más largos que anchos. La alternancia de zonas de sobreexcavación y umbrales provoca la formación de lagunas escalonadas, como en este caso. El frente de estas dos lagunas está formado por un umbral rocoso.
Circo con morrena frontal. En otros casos, el frente de la laguna está cerrado por una morrena de circo, que se habría formado durante las últimas etapas de retroceso del hielo.



Valles glaciares



En la Cordillera Cantábrica, las zonas de cabecera de los antiguos valles fluviales fueron ocupados por el hielo que descendía de las zonas de acumulación hasta las zonas de ablación; se ha calculado que los frentes de algunos glaciares alcanzaron los 800 m de altitud.
Los perfiles transversales originales en V (morfología fluvial) fueron modificados adoptando nuevos perfiles de acuerdo con la dinámica glaciar. Se supone que la forma del valle en U proporciona la máxima eficacia para el transporte del hielo.
A menudo los perfiles transversales en U suelen presentar una cierta asimetría, con una ladera más pendiente que la otra, o bien tener un perfil parabólico. Durante la glaciación, la parte alta de las laderas es modificada por meteorización subaérea y denudación, mientras que la parte inferior es erosionada directamente por el hielo y, en algunos casos, por las aguas subglaciares.
Longitudinalmente los valles glaciares también presentan perfiles característicos. Las irregularidades que pueden presentar originalmente son acentuadas por la acción del hielo; se producen cubetas de sobreexcavación separadas por umbrales, que pueden relacionarse bien con la estructura del sustrato bien con cambios en la descarga glaciar.


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Valle glaciar en U. Zona de cabecera de un valle con perfil transversal en U que apenas ha sido retocado por procesos posteriores a la deglaciación.
Valle glaciar en U. La cabecera del valle del Ibias, con una dirección aproximada este-oeste, presenta una clara disimetría en la distribución de las formas glaciares y periglaciares. En la actualidad también hay una diferencia marcada entre la vegetación de las dos vertientes. La ladera sur está cubierta de bosque de roble (Quercus) y, en menor proporción, castaños (Castanea), abedules (Betula) y serbales (Sorbus). En la ladera norte son más abundantes los matorrales de brezo (Erica), escoba (Cytisus) y carqueisa (Chamaespartium).
Valle glaciar en artesa. Otro perfil característico de muchos valles glaciares presenta un fondo plano "valle en artesa". Durante el último máximo glaciar, el hielo cubriría por completo las dos divisorias del valle (que en este caso no presenta ningun circo ya que estaría alimentado por un pequeño casquete). En la pared occidental se puede observar un cambio de pendiente que correspondería a un nivel alcanzado por el hielo en una etapa posterior al máximo.
Valle con hombrera glaciar y fondo plano. La ladera occidental muestra un recubrimiento bastante continuo de till que indica el límite mínimo superior alcanzado por el hielo.
Valle tributario colgado. Algunas lenguas glaciares recibían aportes de valles laterales. De acuerdo con la disposición del fondo del valle tributario, se puede calcular un espesor mínimo de hielo de unos 130 m para el valle principal.
(en el valle principal el hielo se movía de izquierda a derecha)



Otras formas erosivas



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Roca aborregada. Forma aborregada, a pequeña escala, en filitas del Precámbrico. El hielo se movía de derecha a izquierda. La parte pulida y de menor pendiente fue erosionada por "abrasión" mientras que en el frente, más irregular, se produjo "arranque de fragmentos".
Fondo de valle aborregado. Las formas aborregadas también pueden presentarse a gran escala. En este valle el hielo se movía de izquierda (pendiente suave) a derecha (pendiente abrupta).
Roca pulida. Sustrato cuarcítico pulido puesto recientemente al descubierto por las labores mineras de la zona de Laciana. Compárese con el afloramiento que se encuentra por encima de los matorrales, de la misma litología pero que lleva más tiempo expuesto a la meteorización, en el que difícilmente se podría reconocer la erosión glaciar.
c-8936_10 Sustrato calcáreo erosionado. Las calizas son fácilmente meteorizables en zonas de clima templado-húmedo. Sin embargo, se ha comprobado que las aguas de escorrentía se concentran en las diaclasas preservándose así, con frecuencia, las superficies pulidas por el paso del hielo glaciar.
Las estrías sólo se encuentran en zonas deglaciadas muy recientemente (ej. Picos de Europa) o que han estado protegidas de la meteorización por un recubrimiento de derrubios.
Caliza pulida. Ladera de caliza pulida por erosión glaciar.
Ladera pulida por el hielo. Situada en las proximidades de Piedrafita de Babia, donde se han calculado espesores de hielo de 400 m para el último máximo glaciar, esta ladera estuvo totalmente cubierta por el hielo que bajaba de Somiedo.
Entre los matorrales que se observan en primer plano, se encuentran cantos y bloques angulosos que forman un recubrimiento discontinuo de till indiferenciado.
Espolones truncados. Las divisorias truncadas de los valles laterales se pueden utilizar como criterio para calcular el nivel alcanzado por el hielo en el valle principal.





Glaciarismo pleistoceno. Cordillera Cantábrica.
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