Glaciarismo pleistoceno. Cordillera Cantábrica (sector occidental) ©  Victoria Alonso



Depósitos glaciares

Till


Los depósitos glaciares están formados por materiales que pueden haber sido erosionados o no por el glaciar, pero que han sido transportados y posteriormente abandonados por el hielo.
Dependiendo del lugar en el que hayan viajado en el glaciar, los clastos pueden presentar algunas características que permiten su identificación cuando se encuentran formando parte de un depósito, aunque no siempre es así.
Los cantos y bloques que viajan en el contacto hielo-roca son modificados por el transporte en cuanto a su "forma", "redondeamiento" y "textura". Con el tiempo, se van redondeando y adquieren formas en bala o en plancha con las superficies pulidas. También pueden presentar estrías originadas durante el desplazamiento por el rozamiento con el sustrato o con otros materiales. Estos clastos en bala (forma más o menos cilíndrica con un extremo en punta) y plancha (forma pentagonal) oponen menos resistencia al movimiento del hielo que los clastos con formas más irregulares. Durante el transporte, el extremo en punta se orienta hacia la parte alta del glaciar, ya que el hielo se desplaza más rápidamente que el clasto, por el rozamiento que se genera entre éste y el sustrato.
Los materiales depositados por el hielo glaciar reciben el nombre de till.


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Recubrimiento de till. Vista parcial de una dolina (depresión kárstica) recubierta de till situada en una zona elevada. La litología de los clastos ha servido para reconstruir la trayectoria seguida por el hielo .
Till. Recubrimiento continuo de till situado por encima de la localidad de Piedrafita de Babia. Los clastos son angulosos, pero la variedad de litologías y su posición topográfica permiten deducir que se trata de un depósito glaciar.
Till. En este caso el recubrimiento es más discontinuo, aunque también se observan clastos de litologías diferentes, y alguno de ellos está subredondeado.
Bloques con formas subglaciares. Varios clastos, todos de litología calcárea, con formas características de transporte subglaciar. Alguno de ellos aún conserva las estrías, mientas que otros las han perdido por meteorización.
Till con bloques subglaciares. La existencia de clastos con formas en plancha pulidas y con estrías (en este caso una arenisca ferruginosa) facilita el reconocimiento del till, especialmente en los casos en que éste constituye un recubrimiento discontinuo.
Bloque errático. Bloque de cuarcita sobre un afloramiento calcáreo. La presencia de un bloque de litología diferente a la del sustrato puede indicar el espesor alcanzado por el hielo en la zona y, en ocasiones, ayudar a reconstruir la trayectoria seguida por el hielo. El tono verde del errático se debe al líquen Rhizocarpum que no crece sobre las calizas.



Morrenas


En algunos casos, el till puede presentar morfologías características, así se habla de morrenas laterales, frontales y terminales.
En el caso de las morrenas laterales, éstas pueden indicar el espesor que tenía la masa de hielo en esa zona en el momento en que se formaron.
Las morrenas terminales indican la posición máxima alcanzada por el frente del glaciar. En muchos casos, como la Cordillera Cantábrica, estas morrenas terminales no se conservan, ya que cuando una zona lleva un tiempo deglaciada han podido ser erosionadas por procesos posteriores.
Las morrenas frontales indican una detención en la posición del frente y pueden presentarse formando arcos paralelos, más o menos próximos entre sí, o bien de forma aislada.


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Morrena de circo. Pequeña morrena formada durante las últimas fases de retroceso, cuando el hielo formaba un "glaciar de circo".
Morrena frontal. Esta morrena, con el frente a 1.370 m, presenta una forma asimétrica. El punto más alto de este pequeño circo, orientado al norte, está a 1.700 m.
Morrenas frontales y espolones truncados. En este valle lateral, ademas de dos morrenas frontales con forma de arco se observa el frente de un valle tributario truncado por la erosión glaciar. Las terrazas que se ven en primer plano son antrópicas.
Morrenas frontales. En los alrededores de la localidad de Piedrafita de Babia, existe un elevado número de morrenas frontales formadas por el hielo que procedía de la zona de Somiedo. Se distingue un conjunto de pequeños arcos paralelos (cóncavos hacia la izquierda) que indicarían detenciones sucesivas del frente glaciar durante una etapa de retroceso.
Morrenas frontales. Zona situada al oeste de Piedrafita de Babia. Una de las morrenas frontales produjo la obturación de un valle lateral (Campo de la Mora) y un cambio posterior en la red fluvial.
Laguna cerrada por morrenas latero-frontales. Algunas lagunas pueden encontrarse ocupando zonas planas relacionadas con las irregularidades en los perfiles longitudinales de los valles.
Morrena lateral. Esta morrena produce la obturación de un pequeño valle lateral. En el caso de que se hubieran formado depósitos de obturación, éstos podrían ser utilizados para datar el momento de formación de la morrena.
Morrenas laterales. Las morrenas laterales de un valle pueden tener un desarrollo asimétrio, con en este caso, controlado por diversos factores (orientación del valle, litologías, procedencia del hielo, volumen de aportes supraglaciares...). Entre las crestas de las dos morrenas hay una diferencia aproximada de 15 m.





Glaciarismo pleistoceno. Cordillera Cantábrica.
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