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46. A partir de un hueso, un fémur pongamos por
caso, encontrado por azar en el curso de una excavación, los
paleontólogos, buscadores de vestigios históricos, reconstruyen en su
totalidad el esqueleto que siglos atrás, revestido de carne y atravesado
de sangre, dio cobijo a un corazón con latidos de amor. Simétricamente,
hoy, una mirada pongamos por caso, encontrada por azar en el curso de un
paseo, es la pieza que nos permite a nosotros, buscadores de vestigios
vitales, revelar un amor mecido en los latidos de un corazón, el nuestro,
albergado en un esqueleto revestido de carne y atravesado de sangre, del
que siglos más tarde los paleontólogos hallarán un hueso, un fémur
pongamos por caso, incluso el corazón fosilizado. Pero nunca hallarán el
fósil de una mirada, de un latido, de un amor.
* * 47. La memoria es el cementerio en cuyas
tumbas descansan personas, acontecimientos y relaciones que son la
sustancia, el alma de nuestras vidas; su cuerpo, su apariencia, las
palabras, con las que las transportamos de un tiempo a otro, reposan en
las tumbas abiertas al efecto en otro cementerio, el diccionario. Con
frecuencia, la dificultad de dar con las palabras capaces de
corresponderse fielmente con los acontecimientos tal como acontecieron,
con las personas tal como fueron, con las relaciones tal como se
desarrollaron, hace imposible que nuestras vidas resuciten con los mismos
cuerpos y almas que tuvieron: o permanecen en sus tumbas como mitos o
salen de ellas como zombis.
* * 48. Excavando -a fuerza de miradas,
palabras, gestos, silencios, detalles- profundizamos en el ser de la
persona que amamos con el objetivo de sacar el nuestro a la superficie.
Aunque nunca se llega hasta el fondo, cuando nos damos cuenta del daño que
esa operación insistente causa al amor ya es demasiado tarde.
* * 49. La ironía es la gracia de la
inteligencia, pero sin unas gotas de cinismo no tiene chiste.
* * 50. La soledad no se soporta: se la
explota y se vive de ella. Es la única puta de lujo que exige un
chulo.
* * 51. La necedad de muchos alcanza cotas
difíciles de superar cuando multiplican su ignorancia considerando
tonterías todo aquello que no consiguen comprender. Hay muchos más tontos
que tonterías.
* * 52. Se equivoca La Rochefoucauld: si
los enamorados no se aburren de estar juntos es porque siempre hablan de
los demás. Tan pronto como hablan de sí mismos empiezan a no
soportarse.
* * 53. Cuando estamos en situación de
disponibilidad amorosa parece como si nos moviéramos por las calles como
taxis libres en tarde lluviosa, y descubriéramos que, a pesar de la
meteorología, todos los taxis circulan libres, sin que nadie alce la mano
para ocuparlos.
* * 54. Si no nos consideramos culpables no es
porque seamos inocentes, sino porque no hay inocentes.
* * 55. ¿El proyecto de una vida sin proyecto
será también un proyecto que te lo vivan otros?
* * 56. No sé si moriré sin darme cuenta. De
lo que estoy seguro es de que moriré sin querer, aunque lo esté pidiendo a
gritos.
* * 57. No puedo dejar de percibir en los
muertos un cierto gesto de decepción. Lo que no sé es si lo provoca el
antes o el después.
* * 58. Nos hacemos la ilusión de que jugamos con
las palabras, cuando en realidad estamos en sus manos.
* * 59. A menudo buscamos la verdad donde no
está, como si estuviera en alguna parte.
* * 60. La belleza reclama ser tocada, pero en
cuanto es tocada se desvanece ante nuestros ojos. Por eso, para permanecer
debe mantenerse a distancia y ser (ad)mirada.
* * 61. La belleza revestida, lo mismo da que
de soberbia o de humildad, se convierte en un monstruo. Cualquier
maquillaje la estropea 62. Soy esclavo de la belleza y, desde la
distancia que me exige, empleo mi vida en servirla con esmero por ver si
se me rinde. Y ya falta poco: de vida, no para que se me rinda.
* * 63. No tener opinión y desoír
la que los demás tengan de mí hasta llegar a ser un perfecto
desconocido.
* * 64. Afuera, las montañas reciben
displicentes la caricia fugaz de las nubes que, a su contacto se rompen y
desvanecen. Adentro, en la chimenea, el fuego, diligente, lame con
insistencia y voluptuosidad los leños hasta consumirlos en ceniza. En
medio, yo, no sé si montaña que quiere ser leño o leño que quiere ser
montaña. Quizá sólo rescoldo que no quiere ser ceniza.
* * 65. Cada vez que nos miramos al espejo y
reconocemos en él a alguien que nos reconoce, fundamos el principio de
armonía y recuperamos fugazmente la inocencia del Paraíso. Es un instante
que ocurre pocas veces.
* * 66. Como sólo vas a la estación a esperar
la llegada del tren en el que regresan personas conocidas, no sabes que en
todos los trenes llega a la ciudad una persona desconocida con la que no
te encuentras, quien, al cabo de un tiempo, vuelve a tomar el tren, sin
que nadie la despida, porque no te encontró.
* * 67. Me he creído roca
resistente a las embestidas de las olas, cuando no soy más que arena
seducida por su espuma.
* * 68. Entre la niñez y la vejez nos
disputamos una edad de nadie.
* * 69. Desde que supe la idea que de mí
tienen quienes dicen conocerme bien, se me ha acrecentado la curiosidad
que siempre he tenido por saber cómo me ve el perro del vecino cuando nos
cruzamos de vez en cuando, y me mira con mirada amarilla. Apostaría por
que me conoce mejor. |