Desde el punto de vista de vista
de la resistividad , podemos encontrar materiales conductores (no presentan
ninguna oposición al paso de la corriente eléctrica), aislantes (no permiten el
flujo de corriente), y resistivos (que presentan cierta resistencia). Dentro de
este último grupo se sitúan las resistencias.
El objetivo de una resistencia es
producir una caída de tensión que es proporcional a la corriente que la
atraviesa.
Resistencias
de hilo bobinado
Fueron de los primeros tipos en fabricarse, y aún se utilizan
cuando se requieren potencias algo elevadas de disipación. Están constituidas
por un hilo conductor bobinado en forma de hélice o espiral (a modo de rosca de
tornillo) sobre un sustrato cerámico.

Las patas de conexión se implementaban con hilo enrollado en
los extremos del tubo de grafito, y posteriormente se mejoró el sistema
mediante un tubo hueco cerámico (figura inferior) en el que se prensaba el
grafito en el interior y finalmente se disponían unas bornas a presión con
patillas de conexión.
Las resistencias de este tipo son muy inestables con la
temperatura, tienen unas tolerancias de fabricación muy elevadas, en el mejor
de los casos se consigue un 10% de tolerancia, incluso su valor óhmico puede
variar por el mero hecho de la soldadura, en el que se somete a elevadas
temperaturas al componente. Además tienen ruido térmico también elevado, lo que
las hace poco apropiadas para aplicaciones donde el ruido es un factor crítico,
tales como amplificadores de micrófono, fono o donde exista mucha ganancia.
Estas resistencias son también muy sensibles al paso del tiempo, y variarán
ostensiblemente su valor con el transcurso del mismo.
Resistencias
de carbón prensado
Estas fueron también de las primeras en fabricarse. Están
constituidas en su mayor parte por grafito en polvo, el cual se prensa hasta
formar un tubo como el del dibujo.
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Las patas de conexión son de con hilo enrollado en los
extremos del tubo de grafito.
Las resistencias de este tipo son muy inestables con la
temperatura, tienen unas tolerancias de fabricación muy elevadas, en el mejor
de los casos se consigue un 10% de tolerancia, incluso su valor óhmico puede
variar por el mero hecho de la soldadura, en el que se somete a elevadas temperaturas
al componente. Además tienen ruido térmico también elevado, lo que las hace
poco apropiadas para aplicaciones donde el ruido es un factor crítico, tales
como amplificadores de micrófono, fono o donde exista mucha ganancia. Estas
resistencias son también muy sensibles al paso del tiempo, y variarán
ostensiblemente su valor con el transcurso del mismo.
Resistencias
de película de carbón
Este tipo es muy habitual hoy día, y es utilizado para
valores de hasta 2 watios. Se utiliza un tubo cerámico como sustrato sobre el
que se deposita una película de carbón tal como se aprecia en la figura.

Para obtener una resistencia más elevada se practica una
hendidura hasta el sustrato en forma de espiral, tal como muestra (b) con lo
que se logra aumentar la longitud del camino eléctrico, lo que equivale a
aumentar la longitud del elemento resistivo.
Las conexiones externas se hacen mediante crimpado de
cazoletas metálicas a las que se unen hilos de cobre bañados en estaño para
facilitar la soldadura. Al conjunto completo se le baña de laca ignífuga y
aislante o incluso vitrificada para mejorar el aislamiento eléctrico. Se
consiguen así resistencias con una tolerancia del 5% o mejores, además tienen
un ruido térmico inferior a las de carbón prensado, ofreciendo también mayor
estabilidad térmica y temporal que éstas.
Resistencias
de película de óxido metálico
Son muy similares a las de película de carbón en cuanto a su
modo de fabricación, pero son más parecidas, eléctricamente hablando a las de
película metálica. Se hacen igual que las de película de carbón, pero
sustituyendo el carbón por una fina capa de óxido metálico (estaño o latón).
Estas resistencias son más caras que las de película metálica, y no son muy
habituales. Se utilizan en aplicaciones militares (muy exigentes) o donde se
requiera gran fiabilidad, porque la capa de óxido es muy resistente a daños
mecánicos y a la corrosión en ambientes húmedos.
Resistencias de película metálica
Son muy similares a las de película de carbón. Este tipo de
resistencia es el que mayoritariamente se fabrica hoy día, con unas
características de ruido y estabilidad mejoradas con respecto a todas las
anteriores. Tienen un coeficiente de temperatura muy pequeño, del orden de 50
ppm/ºC (partes por millón y grado Centígrado). También soportan mejor el paso
del tiempo, permaneciendo su valor en ohmios durante un mayor período de
tiempo. Se fabrican este tipo de resistencias de hasta 2 watios de potencia, y
con tolerancias del 1% como tipo estándar.
Resistencias
de metal vidriado
Son similares a las de película metálica, pero sustituyendo
la película metálica por otra compuesta por vidrio con polvo metálico. Como
principal característica cabe destacar su mejor comportamiento ante sobrecargas
de corriente, que puede soportar mejor por su inercia térmica que le confiere
el vidrio que contiene su composición. Como contrapartida, tiene un coeficiente
térmico peor, del orden de 150 a 250 ppm/ºC. Se dispone de potencias de hasta 3
watios.
Resistencias
dependientes de la temperatura
Aunque todas las resistencias, en mayor o menor grado,
dependen de la temperatura, existen unos dispositivos específicos que se
fabrican expresamente para ello, de modo que su valor en ohmios dependa
"fuertemente" de la temperatura. Se les denomina termistores y como
cabía esperar, poseen unos coeficientes de temperatura muy elevados, ya sean
positivos o negativos. Coeficientes negativos implican que la resistencia del
elemento disminuye según sube la temperatura, y coeficientes positivos al
contrario, aumentan su resistencia con el aumento de la temperatura. El
silicio, un material semiconductor, posee un coeficiente de temperatura
negativo. A mayor temperatura, menor resistencia. Esto ocasiona problemas, como
el conocido efecto de "avalancha térmica" que sufren algunos
dispositivos semiconductores cuando se eleva su temperatura lo suficiente, y
que puede destruir el componente al aumentar su corriente hasta sobrepasar la
corriente máxima
que
puede soportar.
A los dispositivos con coeficiente de temperatura negativo se
les denomina NTC (negative temperature coefficient).
A los dispositivos con coeficiente de temperatura positivo se
les denomina PTC (positive temperature coefficient).
Una aplicación típica de un NTC es la protección de los
filamentos de válvula, que son muy sensibles al "golpe" de encendido
o turn-on. Conectando un NTC en serie protege del golpe de encendido, puesto
que cuando el NTC está a temperatura ambiente (frío, mayor resistencia) limita
la corriente máxima y va aumentando la misma según aumenta la temperatura del
NTC, que a su vez disminuye su resistencia hasta la resistencia de régimen a la
que haya sido diseñado. Hay que elegir correctamente la corriente del
dispositivo y la resistencia de régimen, así como la tensión que caerá en sus bornas para que el
diseño funcione correctamente.
Resistencias
variables
Estas resistencias pueden variar su valor dentro de unos
límites. Para ello se les ha añadido un tercer terminal unido a un contacto
móvil que puede desplazarse sobre el elemento resistivo proporcionando
variaciones en el valor de la resistencia. Este tercer terminal puede tener un
desplazamiento angular (giratorio) o longitudinal (deslizante).
Según su función en el circuito
estas resistencias se denominan:
Potenciómetros:
Se aplican en circuitos donde la variación de resistencia la efectúa el
usuario desde el exterior (controles de audio, video, etc.).
Trimmers, o resistencias ajustables:
Se diferencian de las anteriores en que
su ajuste es definitivo en el circuito donde van aplicadas. Su acceso está
limitado al personal técnico (controles de ganancia, polarización, etc.).
Reostatos:
Son resistencias
variables en las que uno de sus terminales extremos está eléctricamente
anulado. Tanto en un potenciómetro como un trimmer, al dejar unos de sus
terminales extremos al aire, su comportamiento será el de un reostato, aunque
estos están diseñados para soportar grandes corrientes.

Resistencia
variable