LA FAMILIA
* LA FAMILIA EN ROMA
·
Familia
o
Integrada en la gens
o
Carácter de bloque fuerte y unitario
o
Sometida al pater familias: patria potestas
o
Nacimiento
§
Alzamiento del hijo
§
Purificación (lustratus)
§
Colocación de la bulla
§
Exposición
·
Práctica común y legal
·
En templo de la Pietas, columna lactaria
·
Adopción: futuros esclavos o prostitutas
o
Deformes o inútiles eran eliminados
§
Nombre─Niña:
8º día: sólo nomen
§
Niño: 9º día (dies lustricus): nomen, praenomen,
cognomen
·
Adoptado: 2º cognomen en –anus
o
Hasta 7 años niño/a misma educación
o
Matrimonio
§
Reservado para hombres libres
§
Estrictamente privado
§
Sin documento escrito
§
Proporciona hijos legítimos y herederos
§
Condiciones
·
Ius connubii
·
No parentesco cercano
·
consentimiento pater familias
·
Edad mínima: niño (14) / niña (12)
§
Tipos
·
Cum manu
o
Confarreatio
o
Coemptio
o
Usus
·
Sine manu
·
Imperio: en desuso: aparecen nuptiae
§
Ceremonial
§
Divorcio: fácil y cómodo
o
Muerte
§
Fin ritos: hacer inofensivo al muerto
§
Ceremonial
§
Entierro con laudatio
§
Luto: 10 meses
o
Anticoncepción: técnicas diversas
§
Pociones para la esterilidad
§
Amuletos
§
Magia...
§
Coitus interruptus
§
Continencia
§
Preservativos hechos con vejiga de vaca
§
Bloqueo de útero con lana...
§
Ungüentos a modo de espermicidas (miel, aceite...)
o
Aborto: perfectamente
lícito
§
Se provocaba
·
Drogas
·
Técnicas quirúrgicas
·
Métodos
* LA EDUCACIÓN EN ROMA
o
Basada en el desarrollo de las virtudes
§
Gravitia
§
Severitas
§
Parsimonia...
o
Nivel cultural pobre: saber leer, escribir y
calcular
§
Hasta 7 años, sin distinción de sexo con la madre
§
Tras 7, educación
diferente o igual según sexo
o
Etapas
o
Escuelas privadas y públicas
o
Educación personalizada en casa de los adinerados
o
Calendario
§
Religioso: períodos festivos
§
Cada 8 días, día de mercado, descanso
§
Vacaciones: desde Julio a Octubre
* LA MUJER Y EL HOMBRE EN ROMA
o
Roma
§
Más libertad
§
Puede trabajar fuera: vendedora, empresaria
§
Puede asistir espectáculos
§
Mujeres cultas
§
Derechos conseguidos a lo largo de los años
LA CASA: EL MOBILIARIO Y LA DECORACIÓN
·
Varios tipos de viviendas
o
Domus
§
Origen etrusco
§
Planta rectangular
§
Ventanas escasa, pequeñas, irregulares
§
Partes
·
Ianua, de doble hoja
·
Vestibulum o recibidor
·
Atrium(patio interior)
o
Compluvium
o
Impluvium
o
Lararium
·
Diversas habitaciones
·
Peristylo, tras contacto griegos
·
Tabernae o tiendas
o
Propias
o
Alquiladas
o
Insulae
§
Origen
·
Falta de espacio
·
Superpoblación
§
Edificios de hasta 5 pisos
§
Con balcones y ventanas
§
Dependencias para varios usos
§
Estrechas, poco confortables
§
Sin agua ni retrete generalmente
§
Poca luz
§
Materiales mala calidad
·
Incendios
·
Derrumbamientos
§
Bajos con comercios: letreros con dibujos
§
Partes
·
Pasillo
·
Distribuidor (comedor y cocina)
·
2 dormitorios
·
Salita
o
Villae
§
Rustica: varias dependencias
§
Urbana: todo tipo de lujos
·
Mobiliario y decoración
o
Principio: simplicidad
o
Tras conquistas: magnificiencia
o
Imperio y Bajo Imperio: lujo exacerbado
o
Suelo con mosaicos y paredes con cortinajes o
frescos
EL VESTIDO: LOS ADORNOS Y EL PEINADO
UN DÍA CUALQUIERA
* ROMA
ESPECTÁCULOS DE MASAS
1- Teatro
2- Juegos: Gran pasión
A)LUGARES DE CELEBRACIÓN:
B)TIPOS DE JUEGOS:
a-Luchas de gladiadores
b-Venationes o luchas de fieras
c-Naumaquias
d-Carreras de carros
Por
derecho común llamamos familia al
conjunto de todos los agnados, pues, aunque una vez muerto el pater familias cada uno forma su propia familia,
sin embargo, se llaman rectamente de la misma familia, todos los que estuvieron
bajo la misma potestad de uno, y salieron de la misma casa, y proceden de la
misma gente. En sentido más amplio, se llama familia al conjunto de varias
personas que proceden de la sangre de un genitor común: y en este sentido
decimos la familia Julia, como salidos todos del último tronco al que llega su
memoria.
Cualquier
animal, cualquier esclavo, ropa o útil de cocina, lo probamos antes de
comprarlo; sólo a la esposa no se la puede examinar para que no disguste al
novio antes de llevarla a su casa. Si tiene mal genio, si es tonta, deforme, o
le huele el aliento, o tiene cualquier otro defecto, sólo después de la boda
llegamos a conocerlo.
En
los esponsales nada importa que se convoquen testigos o que alguien prometa sin
escritura. En los esponsales ha de exigirse también el consentimiento de
aquéllos de quienes se requiere en las nupcias; Juliano escribe, sin embargo,
que se entiende que el padre da su consentimiento a su hija, siempre que no
disientas evidentemente.
No
está señalada la edad de los contrayentes para contraer esponsales, como lo está
para los matrimonios; por lo cual pueden contraer esponsales desde tierna edad,
con tal que una y otra persona entiendan que se hace esto, es decir, siempre
que no sean menores de siete años.
En
aquel tiempo la que era prometida era llamada esposa; el que prometía por
contrato verbal que la había de tomar como mujer, esposo. Si después de tales
estipulaciones la mujer no era dada o no era tomada, el que había estipulado
ejercitaba la actio ex sponsu. Los jueces conocían del asunto. Un juez indagaba
por qué motivo la mujer no había sido dada, o no había sido aceptada. Si no
apreciaba para ello causa justa, estimaba el pleito en tanto dinero cuanto
implicaba que no hubiera sido recibida la mujer, y condenaba a darlo, bien al
que había prometido, bien al que se había hecho prometer.
Es
conveniente que una joven se mantenga virgen por lo menos hasta la llegada de
la menstruación, pues ésta es la prueba de que su matriz es capaz de concebir.
Es peligroso un embarazo cuando la matriz es demasiado pequeña; pues el embrión
sería comprimido y se produciría un aborto; si el embarazo siguiera adelante
sería muy complicado; puede ocurrir también que el embrión se atrofie pues los
vasos sanguíneos que irrigan la matriz son incapaces de alimentar al embrión.
La primera aparición de las reglas tiene lugar en general a los catorce años,
es éste realmente un signo natural que indica que las relaciones son posibles.
Pero todavía hay peligros para el embarazo durante algunos años.
Cuentan
los historiadores de la época que, como se consideraba inaudito que una
doncella sufriera la pena capital, el verdugo la violó al tiempo que le ponía
la cuerda.
Contraen
entre sí justas nupcias los ciudadanos romanos que se unen según los preceptos
legales, siendo púberes los varones y núbiles las muchachas, ya sean pater
familias o filii familias, con tal, sin embargo, que los filii familias tengan
el consentimiento de los ascendientes en cuya potestad están.
Esta
costumbre (confarreatio) llevaba a una unión forzosa de parentesco indisoluble
y no era posible anular estos casamientos. Esta ley obligó a las mujeres
casadas, pues no tenían otro escape a vivir de acuerdo con el carácter de su
marido y a los hombres a conservar a su mujer como una posesión necesaria y
segura. Al ser así modesta y obedecer en todo a su marido, la mujer era de esta
manera señora de su casa, como el hombre, y si moría su marido se convertía en
heredera de sus bienes, como una hija de su padre; si él no tenía hijos y moría
sin dejar testamento, ella era dueña de todo lo que dejara, y si tenía
descendencia, quedaba a partes iguales con los hijos. Si ella cometía algún
delito, tomaba como juez al perjudicado que fijaba la gravedad del castigo.
Pero en los siguientes casos la juzgaban los parientes del marido: cuando había
adulterio y, lo que parecía a los griegos una falta mínima, si se descubría que
una mujer había bebido vino. Rómulo permitió castigar estas dos faltas con la
muerte... Y el largo tiempo es testigo de que esta ley sobre las mujeres era
acertada, pues se reconoce que durante 520 años ningún matrimonio se disolvió
en Roma.
Dionisio de Halicarnaso, H1
Antigua de Roma II,25
Se
aboca a la anus por coemptio mediante la mancipio, esto es, por medio de una
cierta venta fijada; pues reunidos no menos de cinco testigos ciudadanos
romanos púberes y también un libripens (portador de la balanza), compra el
marido a la mujer con la cual está de acuerdo en la sumisión a la manus.
Por
el usus se abocaba a la manus la que durante un año continuo vivía como casada,
pasaba a la familiar del marido y obtenía la situación de una hija. Por eso en
la Ley de las Doce Tablas estaba previsto que si alguna no quisiere por este
procedimiento entrar en la manus del marido, se ausentase cada año tres noches,
interrumpiendo de este modo la posesión anual. Pero todo este derecho en parte
ha sido derogado por las leyes y en parte suprimido por el desuso del mismo.
Si
sorprendieras a tu mujer en adulterio, puedes matarla impunemente sin formarle
juicio; pero si ella te sorprendiera a ti en cualquier infidelidad conyugal,
ella no osará, ni tiene derecho, a mover un dedo contra ti.
Es
que hay todavía alguna mujer que se avergüence al ser repudiada después de que
algunas damas, de linaje noble e ilustre, cuentan sus años, no por el número de
los cónsules, sino por el de sus maridos, y se divorcian para casarse, y se
casan para divorciarse? La castidad hoy día es prueba de pusilanimidad... Es
vulgar y anticuada la que no sabe que el matrimonio es vivir con un adúltero.
No es
a la esposa lo que ama el esposo, sino solamente a su cara. Basta que se
dibujen en la cara de Bíbula tres arrugas, que la piel se estire y se seque, y
que los dientes se oscurezcan, y los ojos se achiquen, para que su marido
Sertorio se vaya en busca de nuevos amores. Y no será el marido mismo sino un
esclavo o un liberto quien dará la noticia a la esposa abandonada.
Pues
antaño los hijos nacidos de madre honrada no se criaban en al cuartucho de una
nodriza alquilada, sino en el regazo y en el seno de su propia madre, y ésta
tenía como principal motivo de orgullo velar por la casa y ser una esclava para
sus hijos. Se elegía a alguna pariente de edad, y a sus probadas y comprobadas
costumbres se confiaba toda la prole de la misma familia. En su presencia no se
permitía nada que pudiera parecer expresión grosera o acción vergonzosa. Con
una virtud que infundía respeto, moderaba incluso los esparcimientos y juegos
de los niños, no ya sólo sus aficiones e inquietudes... Este rigor en la disciplina
tenía como mira el que las cualidades individuales, puras e intactas y sin
desviarse por ninguna corrupción, se lanzasen abiertamente al cultivo de las
artes nobles y, ya se inclinase su vocación a la milicia, ya a la ciencia
jurídica o a la oratoria, se dedicara sólo a un campo y penetrara en él hasta
sus últimas consecuencias.
Pero
ahora el niño recién nacido se entrega a cualquier criadilla griega, a la que
se agregan uno o dos esclavos del montón, en general los peores e incapaces
para ningún quehacer serio. Aquellas almas tiernas y sin cultivar se impregnan
al instante de los chismes y aberraciones de esta gente y nadie en toda la casa
se preocupa de lo que diga o haga en presencia el joven dueño. Es más, ni
siquiera sus mismos padres acostumbran a los pequeños a la honradez ni a la
modestia, sino a la broma y a la chacota...
LAS VIRTUDES DE UNA MATRONA ROMANA
Un epitafio o inscripción sepulcral, en verso,
grabado sobre la tumba de una matrona romana llamada Claudia, informa de cuáles
eran las virtudes más estimadas en una madre de familia.
Viajero, poco es lo que tengo que decirte. Párate y lee hasta el
final. Aquí tienes el sepulcro no hermoso de una hermosa mujer. Sus padres le
dieron el nombre de Claudia. Amó a su marido con todo su corazón. Crió a sus
hijos: a uno de ellos lo ha dejado en la tierra, al otro lo depósito bajo la
tierra. Fue de agradable conversación y de andares cadenciosos. Cuidó de su
casa e hiló. He terminado. Sigue tu camino.
Sin embargo, la mujer romana no desempeña, en
general, papeles relevantes en la política y la cultura. Incluso estaba
legalmente incapacitada para ejercer las magistraturas.
La mujer estaba limitada a ser un instrumento de producción de hijos y
a dirigir las faenas domésticas, privadas de participar en la vida política; la
esterilidad u otras circunstancias podían ser objeto de disolución del vínculo
matrimonial. Sólo algunas mujeres pertenecientes a las altas esferas romanas
participaron ocasionalmente en la vida política, pero sin posibilidad legal de
ocupar magistraturas.
Julio Mangas, Hispania romana
Las
mujeres que sólo se habían casado una vez recibían una corona de honor. Se
pensaba que una fidelidad perfecta era aquélla que la hacía incapaz de abandonar
el lecho donde había perdido su virginidad.
LA
EDUCACIÓN
Digo,
pues, que los muchachos deben conducirse hacia las buenas costumbres con
exhortaciones y razonamientos, mas no, por Zeus, con golpes y malos tratos. Porque
parece, sin duda, que estos procedimientos convienen a esclavos, más que a
hombres libres. En efecto, ellos quedan así embotados y sienten horror ante los
trabajos, en parte por el dolor de los golpes, en parte por la humillación de
las ofensas. En cambio, las alabanzas y las represiones son más útiles que
cualquier mal trato dado a los muchachos libres, ya que las unas les incitan a
las cosas bellas y las otras les apartan de las vergonzosas.
LA JORNADA DE UN NIÑO ROMANO
Me despierto al rayar el alba y llamo al esclavo; le hago abrir la
ventana; él la abre al instante. Me levanto y me siento al borde de la cama; le
pido entonces las calzas y el calzado, pues hace frío. Ya calzado, tomo una
toalla: me proporcionan una bien limpia y me traen el agua para lavarme en una
vasija; me enjuago las manos, me lavo la cara y me limpio la boca frotándome
los dientes y las encías; expectoro, escupo y me sueno las narices y me seco,
como es propio de un niño bien educado...
Me quito luego el camisón de dormir, tomo una túnica y me ciño el
cinturón; me perfumo la cabeza y me peino; me ato un pañuelo al cuello y me
pongo la capa. Salgo entonces del dormitorio con el pedagogo y con la nodriza
para saludar a papá y a mamá. Saludo a ambos y los abrazo...
Busco mi recado de escribir y mi cuaderno y se los doy al esclavo para
que me los lleve. Y, ya todo dispuesto, me pongo en camino, acompañado de mi
esclavo y tomo por el pórtico que lleva a la escuela.
Mis camaradas salen a mi encuentro y nos saludamos. Llego ante la
escalinata y subo los escalones con toda parsimonia, como es debido. Dejo mi
capa en el vestíbulo, me doy un toquecillo con el peine, entro y digo: Salve, maestro. El maestro me abraza y
contesta a mi saludo. El esclavo me alcanza entonces las tablillas enceradas,
el recado para escribir y la regla...
He terminado de aprender mi lección y le pido permiso al maestro para
almorzar en casa. El maestro me otorga el permiso para salir... Luego llego a
casa y me cambio. Después tomo un poco de pan blanco, aceitunas, queso, higos
secos y nueces; bebo agua fresca y, terminado el almuerzo, vuelvo a la escuela.
El maestro se apresta a leer...
(Hay que bañarse! Sí ya es
hora. Voy para allá. Hago que me alcancen las toallas y me las arreglo solo.
Corro al encuentro de quienes también marchan hacia los baños.
DEBERES DEL MAESTRO
Quintiliano escribe así sobre los deberes del
maestro.
Lo primero de todo, revístase el maestro de la naturaleza de un padre,
considerando que está en lugar de aquellos que le han entregado sus hijos. No
tenga vicio ninguno ni lo consienta en sus discípulos. Sea serio, pero no
desapacible; afable, pero sin chocarrería: para que lo primero no le haga
odioso ni lo segundo despreciable. Hable a menudo de la virtud y la
honestidad... Ni sea iracundo, ni haga la vista gorda en lo que pide enmienda.
Sea sufrido en el trabajo; constante en la tarea, pero no desmesurado.
Responda con agrado a las preguntas de los unos, y a otros pregúnteles
por sí mismo. En alabar los aciertos de los discípulos no sea escaso ni
desmesurado: lo uno inspira disgusto para el trabajo; lo otro, confianza
excesiva. Corrija los defectos sin acritud ni palabras afrentosas. Esto hace
que muchos abandonen los estudios, al ver que se les reprende como si se les
aborreciese... De ningún modo debe permitirse a los niños levantarse de su
puesto ni dar saltos, cuando a alguno se le alaba. La costumbre de aplaudir por
cualquier cosa es muy reprensible.
OBLIGACIONES DE LOS DISCÍPULOS
A los discípulos les aconsejo solamente que no tengan a sus maestros
menos amor que al estudio; que piensen que son sus padres, no corporales, pero
sí espirituales... Oirán con gusto sus preceptos, darán crédito a sus palabras.
Finalmente acudirán al aula gustosos y con ganas de saber. Si los corrige, no
se enojarán; si los alaba, se complacerán con la alabanza y con la aplicación
merecerán su afecto. Por que así como la obligación de los unos es enseñar, la
de los otros es mostrarse dóciles a la enseñanza.
LA CASA
Nosotros
habitamos una ciudad en gran parte apuntalada con delgados postes, pues así combate
los derrumbamientos el administrador y, cuando ha restaurado la abertura de una
vieja grieta, no invita a dormir sin cuidado mientras nos amenaza la ruina.
Debemos vivir allí donde no hay ningún incendio, ningún temor durante la
noche... Ya humea el tercer piso y tú lo ignoras; pues si la alarma cunde desde
los pisos bajos, será el último en arder aquel que está protegido de la lluvia
solamente por las tejas, allí donde las tiernas palomas ponen sus huevos...
Considera
desde qué altura se precipita un tiesto, para romperte la cabeza; lo frecuente
es que en el caso de que desciendan de las ventanas vasijas rajadas o rotas;
cosa pesada que deja señal hasta en el empedrado. Eres en verdad un descuidado,
un imprudente, si, cuando te invitan a cenar, acudes sin haber hecho
testamento.
VILLA DE TOSCANA
Ante la columnata se extiende una explanada con paseos bordeados de
bojes... Al comienzo de la columnata se encuentra un comedor... Más o menos, frente
al centro de la columnata hay un pabellón un tanto retirado, con un espacio
interior sombreado por cuatro plátanos... En este pabellón hay un dormitorio,
que no deja penetrar ni la luz ni los ruidos; y a su lado, un comedor de diario
y para comer con los amigos. Hay también otra sala muy cerca de uno de los
plátanos, llena de verdor y de sombra, con mármoles hasta media pared.
UN MOSAICO ROMANO
Los pavimentos... se adornaron con una especie de pintura hasta que fue
sustituida por mosaicos. El más famoso en este arte fue Sosus, que hizo en
Pérgamo el mosaico llamado el comedor sin
barrer, porque en un pavimento representó con pequeñas teselas de variados
colores los restos de una cena y todo lo que suele barrerse después.
EL BULLICIO EN LAS CALLES DE ROMA
En Roma, la meditación y el descanso están prohibidos a los que no es
rico. Pues, )cómo descansar con los maestros de escuela por la mañana, los
panaderos por las noches y los martillazos de los caldereros durante todo el
día? Aquí, un cambista que se entretiene en hacer sonar sobre el sucio
mostrador las monedas acuñadas con la efigie de Nerón; allí, un majador cuya
pulida vara sacude sobre la piedra el lino de Hispania. A todas horas se oye
gritar a los fanáticos de Belona; al náufrago charlatán que lleva colgada del
cuello su historia; al judío adoctrinado por su madre en la mendicidad, al
mercader que vende pajuelas para las lucernas.
El rico es transportado por entre la turba que se abre a su paso;
correrá sobre las cabezas en su gran litera... y leerá entretanto o escribirá o
dormirá dentro... A nosotros, cuando tenemos prisa, nos estorba la oleada que
va delante, y el gran tropel de gente que viene detrás nos oprime los riñones.
Uno me hiere con el codo, otro con el duro brazo de la litera, éste me golpea
la cabeza con una viga, aquél con una vasija..., de pronto un enorme zapato me
pisa por todas partes y el clavo de un soldado se me encaja en los dedos.
NO SE PUEDE SOPORTAR EL RUIDO DE LAS TERMAS
Vivo justo encima de unos baños. Imagínate todas las clases de gritos
que pueden desesperar los oídos: cuando los más atléticos se entrenan
levantando pesas de plomo, cuando hacen esfuerzos, o, al menos, fingen
hacerlos, oigo sus gemidos en el momento en que sueltan el aliento retenido, y
oigo sus bufidos y su respiración entrecortada; cuando se trata de un bañista
pasivo, que se contenta con un masaje corriente, oigo el ruido de la mano
golpeando sobre sus hombros que suena diferente según si da con la palma
abierta o con el hueco. Y si llega un jugador de pelota y empieza a contar los
puntos que consigue ya es el colmo. Añádeles el que es un pendenciero, y el
ladrón cogido con las manos en la masa y a uno a quien le gusta oír su propia
voz en el baño: súmales los que saltan a la piscina con gran estruendo de agua
removida. Además de éstos, cuyas voces son, al menos, naturales, imagina ahora
al depilador que de vez en cuando grita con fina y estridente voz, para hacerse
notar por los posibles clientes, y que no calla a menos que esté arrancando
pelos de las axilas a otros y le haga gritar en su lugar: finalmente los
variados gritos del vendedor de bebidas, de los salchicheros, pasteleros, y de
todos los mozos de taberna que venden su mercancía cada uno con su propia
entonación distintiva.
DOS PLATOS DE ÉPOCA REPUBLICANA
Una receta de Catón: pudding cartaginés.
Remojar una libra de harina; cambiar de plato; mezclar con tres libras
de queso fresco, media libra de miel y un huevo. Después de tenerlo bien
mezclado, cocerlo todo hasta que tome una consistencia espesa en una marmita
(de barro) nueva.
El plato favorito de Cicerón: guiso de queso.
Freír en aceite un pescado grueso salado y quitar sus raspas. Mezclar
la carne del pescado con sesos cocidos, hígado de ave, huevos duros y queso.
Freír a fuego lento después de ser sazonado con pimienta, orégano, miel y
aceite. Ligar con yemas de huevos crudos. Guarnecer con granos de comino.
DOS PLATOS DE ÉPOCA IMPERIAL
Plato vuelto.
Cocer en agua por una parte
acelgas blancas, cortadas, con puerros, apio, cebollas y caracoles; y por otra arte,
mollejas de pollo, pajaritos y salchichas. Dejar las cebollas enteras; picar
las salchichas y los caracoles con ciruelas de Damasco y con embutido de tripas
de Lucania. Poner las verduras con la carne sobre hojas de malva, en un plato
ampliamente engrasado con aceite. Embadurnar con garum, vino aceite y vinagre.
Ponerlo a hervir. Después de la cocción, añadir pimienta, jengibre, todo bien
picado y ligado con huevos. Servir con garum, vino y aceite, ligado con fécula.
Una receta de pastelería.
Coger la lechuga, lavarla y frotarla bien, picarla en un mortero con
un poco de vino; coger totalmente el jugo. Mezclarlo con harina y dejar reposar
durante algún tiempo, después machacar un poco de manteca de cerdo y pimienta,
aplastar con el rodillo, cortarla en bandas y añadirle la fritura muy caliente
y al retirarlo, pasarlo por un colador.
UN BANQUETE
Marcial organiza una cena para siete invitados y les
anuncia el siguiente menú.
Mi hortelana me ha traído unas malvas laxantes y los variados
productos de mi huerto, entre los cuales está la lechuga aplanada y el puerro a
punto para cortarse en rodajas, sin que falte la menta, buena para eructar, ni
el jaramago afrodisíaco. Huevos picados coronarán unas anchoas sazonadas con
ruda, y habrá ubres de cerda rociadas con salmuera de atún. Esto como
entremeses. Después mi modesta cena constará de un solo servicio: un cabrito
arrebatado a las fauces de un feroz lobo, chuletas tiernas, habas y repollos
mollares. A esto se añadirá un pollo y un jamón que ha sobrevivido ya a tres
banquetes. Cuando estéis satisfechos, os serviré frutas maduras y una jarra de
vino de Nomentum, sin heces, que ha cumplido seis años bajo el consulado de
Frontino.
EL VESTIDO
ESCOGER UN PEINADO
No hay un único estilo de peinado; que cada una elija el que le cae
bien y que lo consulte con el espejo. Una cara alargada exige una cabellera
lisa con raya en medio... Las caras redondas piden un pequeño moño encima de la
frente, de manera que se vean las orejas.
COMO DISIMULAR LAS IMPERFECCIONES DEL CUERPO
Oculta tus defectos y disimula cuanto puedas las imperfecciones de tu
cuerpo. Si eres baja, permanece sentada para que no parezcas sentada cuando
estás de pie, y estira tu cuerpo lo más posible en la cama; incluso ahí tápate
los pies con un vestido largo para que no puedan calcular tu talla... La que es
demasiado delgada, que lleve vestidos de tejido grueso y que un amplio manto
caiga desde sus hombros; la que es pálida, que cubra su cuerpo con telas a
rayas de color púrpura; si eres muy morena, recurre al auxilio de blancos
tejidos de Faros. Un pie feo debe ser calzado siempre con zapatos blancos como
la nieve; y unas piernas flacas jamás deben ir sin cintas. A unos hombros
puntiagudos les convienen unas ligeras hombreras; un pecho liso debe estar
ceñido por un corsé.
LOS JUEGOS
El
circo es la imagen del cielo... Las doce puertas de las cárceles representan
los doce meses y las doce constelaciones que atraviesa el astro de los rayos de
oro en su carrera. Los cuatro carros evocan las estaciones, y los cuatro
colores de las factiones, los cuatro
elementos; el auriga, como Febo, dirige cuatro caballos... Los dos extremos
indican la salida y la puesta del Sol. entre ellos se extiende el Euripo, como
la vasta extensión de los mares, y, en medio, dominándolo todo, el obelisco
marca el centro. Son necesarias siete vueltas para terminar la carrera y
recibir la palma, como es el número de círculos concéntricos que encierran el
Cielo. La Biga está consagrada a la Luna, al Sol la Cuadriga, a Cástor y Pólux
los caballos. Nuestros espectáculos están en armonía con las realidades divinas
y su encanto poderoso se aumenta con el honor rendido a los dioses.
Desde
que no vendemos a nadie nuestros votos, hace mucho tiempo que (el pueblo
romano) dejó sus preocupaciones políticas y a pesar de ser antes él quien distribuía
los haces, los mandos militares, todo, hoy deja hacer y sólo desea ansiosamente
dos cosas, pan y juegos circenses.
VENDEDORES AMBULANTES EN EL TEATRO
Observa cómo por toda la cávea sube una multitud tan numerosa como la
que permanece sentada, de notable belleza y bien vestida. Unos sostienen cestos
y servilletas blancas y exquisitos manjares, otros sirven abundante vino
rancio.
INAUGURACIÓN DEL ANFITEATRO FLAVIO
Marcial, que estaba en Roma cuando Tito inauguró el
Anfiteatro Flavio, escribió un libro de poemas alusivos a los espectáculos que
se ofrecieron en dicha inauguración. He aquí algunos fragmentos.
UN CONDENADO A MUERTE:
Como Prometeo encadenado en la roca de Escitia alimentó al buitre
insaciable con sus entrañas exuberantes, así Lauréolo, colgado de una cruz
verdadera, ofreció sus miembros desnudos a un oso de Calcedonia. Palpitaban sus
miembros desgarrados, con la carne chorreante de sangre, y su cuerpo ya no
tenía forma de cuerpo en ningún punto.
UN TIGRE CONTRA UN LEÓN:
Un tigre, gloria sin igual de las selvas de Hircania, acostumbrado a
lamer la mano de su domador sin inspirarle miedo, despedazó salvajemente, con
rabiosas dentelladas, a un león feroz. Hecho insólito, no conocido hasta
entonces. A nada semejante se atrevió mientras vivía en las profundas selvas.
Mayor fiereza tiene desde que vive entre nosotros.
UN TORO CONTRA UN ELEFANTE:
Un toro que poco antes, azuzado por el fuego, correteaba en la arena y
había arrojado por los aires violentamente unos muñecos de trapo, cayó al fin
bajo los embates de una trompa más poderosa, cuando creyó que podía con la
misma facilidad lanzar al aire a un elefante.
COMBATES Y NAUMAQUIAS
Suetonio, narra en su "Vida de Julio
César" los espectáculos que éste ofreció al pueblo.
Ofreció espectáculos de varias clases: un combate de gladiadores,
representaciones teatrales en todos los distritos de la ciudad, con actuación
de actores de todas las lenguas; además juegos circenses, atléticos y una
naumaquia. En el combate de gladiadores, que tuvo lugar en el foro, lucharon
hasta la última gota de sangre Furio Leptino, de estirpe pretoriana, y
Q.Calpeno, senador en otro tiempo y abogado... Durante cinco días fueron
ofrecidos combates con fieras salvajes en el circo y, finalmente, se libró una
batalla entre dos formaciones, enfrentándose por ambas partes 500 soldados de a
pie, veinte elefantes y 300 jinetes... Lucharon atletas durante tres días en un
estadio provisional construido en un sector del campo de Marte... Para la
batalla naval fue excavado un lago en la Codeta menor y en ella trabaron
combate birremes, trirremes y cuadrirremes de la escuadra tiria y egipcia, con
gran número de combatientes. Para presenciar estos espectáculos se congregó una
multitud tan enorme de espectadores que muchos de ellos plantaron sus tiendas
en las calles y plazoletas y en ellas acamparon y, debido a las aglomeraciones,
perecieron muchas víctimas de magullamiento o asfixia, y entre estos, dos
senadores.
Aventajó a todos sus predecesores en el número, variedad y
magnificiencia de los espectáculos... Los ofreció a veces incluso en los
barrios de la ciudad, sobre diversos escenarios y con actores de varios países.
Presentó juegos de gladiadores no sólo en el foro y en el anfiteatro sino
incluso en el circo y en los Cercados (Campo de Marte); a veces, no obstante,
exhibía sólo combates con fieras salvajes... Exhibía en el circo a aurigas, corredores
y matadores de fieras, a los que reclutaba a veces entre los jóvenes de la más
alta nobleza... En los días que precedían a los espectáculos, si había traído a
Roma algo insólito, acostumbraba mostrarlo al público fuera de programa en un
lugar cualquiera, por ejemplo, un rinoceronte en los Cercados, un tigre sobre
un escenario y una serpiente de 50 codos delante de la plaza donde se
celebraban los Comicios... Hizo que el Senado promulgara un decreto por el que
se disponía... que se reservasen las primeras filas de los asientos para los
senadores... Separó a los soldados del pueblo. Asignó a los plebeyos que
estaban casados asientos especiales y reservó a los muchachos que llevaban la
toga pretexta un sector especialmente para ellos y contiguo a sus pedagogos;
prohibió terminantemente que ninguna persona vestida de negro se sentase en el
centro de la gradería. No permitió a las mujeres presenciar los combates de
gladiadores a no ser desde las gradas más altas y solas, a pesar de que ya era
costumbre habitual que pudieran presenciar estos combates confundidas con los
hombres. Destinó a las Vestales un lugar aparte frente al tribunal del pretor.
Ofreció muchos espectáculos y de muchas clases; juvenales, circenses,
representaciones teatrales y un combate de gladiadores. En los juegos juvenales
permitió que participasen en la representación incluso ex-cónsules y matronas
de edad avanzada. En los circenses... organizó una carrera de cuadrigas de
camellos. En los que dispuso para conmemorar la eternidad del Imperio, a los
que quiso que se diera el nombre de Máximos... un caballero romano descendió
montado en un elefante, a lo largo de una cuerda tensa... Fueron asimismo
distribuidos todos los días al pueblo regalos de toda índole: aves, un millar
de cada especie, provisiones en abundancia, bonos de trigo, vestidos, oro,
plata, piedras preciosas, perlas, cuadros, esclavos, acémilas, así como fieras
domesticadas e incluso, el último día, naves, bloques de casas y cortijos.
Nerón contemplaba estos espectáculos desde lo alto del proscenio... Presentó
como gladiadores incluso a 400 senadores y 600 caballeros romanos... Ofreció
asimismo una naumaquia con monstruos marinos nadando en agua de mar... Actuó
también con el rostro cubierto con una máscara en varias tragedias, para lo que
hizo moldear máscaras de héroes y dioses, así como de heroínas y diosas, que
reproducían sus propios rasgos y los de las mujeres que gozaban de su favor...
No tardó en querer exhibirse como auriga y dejarse ver con frecuencia en
público...
Cuando cantaba, no se permitía a nadie salir del teatro, ni siquiera
por motivos de imperiosa necesidad; así es que se cuenta que algunas mujeres
dieron a luz durante las representaciones y que muchos espectadores, aburridos de
tanto oírle y aplaudirlo, al encontrarse con las puertas de los teatros
cerradas, saltaron furtivamente desde lo alto del muro, o bien, haciéndose
pasar por muertos, fueron sacados al exterior para enterrarlos.
AMBIENTE Y EMOCIÓN EN UNA CARRERA DE CARROS
Con tanta embestida, en la carrera de carros, los caballos se
precipitan desde las cocheras y vuelan por la pista...,así los aurigas,
azuzando sus caballos, agitan las riendas sueltas e inclinan el cuerpo hacia
delante con el látigo preparado en la mano. Entonces, con el estrépito de los
aplausos y las voces de los que gritan animándolos todo resuena.
PEDESTAL FUNERARIO DEDICADO A UN AURIGA
En este sepulcro descansan los huesos de un auriga rudo, pero diestro
en sujetar las riendas con su mano... El hado cruel sintió envidia de mis años,
hado al que no pude oponer mis manos. No me fue concedida la gloria de morir en
el circo, ni que la piadosa multitud derramara lágrimas por mí. quemaron por
dentro mis entrañas enfermedades ardientes que no pudieron vencer las manos de
los médicos. Viajero, por favor, pon flores sobre mi tumba. Tal vez tú mismo me
has aplaudido cuando estaba vivo.