EJECUCIÓN DEL ÚLTIMO ZAR RUSO Y SU FAMILIA

INTRODUCCIÓN

El 15 de marzo de 1917, el Zar Nicolás II firmaba, obligado, su abdicación del trono. La situación que le llevó a actuar así fue, contada brevemente, la siguiente: las derrotas sufridas por el Ejército Ruso en Extremo Oriente provocaron la Revolución de 1905. Nicolás 11 tuvo entonces que consentir la promulgación de un Manifiesto que garantizó la libertades principales. Pero en 1906 exterminó los aislados focos de Soviets Obreros que intentaron proseguir la lucha y posteriormente ordenó la disolución de la Duma (el Consejo) que chocaba contra su autoritarismo y creó otra Duma dócil a sus deseos. Mantuvo el sistema autocrático de su padre y propició una política de persecución que hizo aumentar su desprestigio y el descontento entre la burguesía rural, los campesinos y el proletariado. Los desastres causados por la lª Guerra Mundial y el empobrecimiento general de la población dieron lugar al estallido de la Revolución de Febrero de 1917 que obligó al Zar a abdicar un mes más tarde. En su lugar se instaló un Gobierno Socialdemócrata dirigido por Kerenski.

Desde su abdicación, el Zar y su familia fueron retenidos en el palacio de Tsárskoie Seló, hasta que el 13 de Agosto de 1917 fueron trasladados en tren a la pequeña ciudad de Tobolsk, en Siberia Occidental.

Nicolás Alejandra Aleksey Olga Tatiana María Anastasia

 

PRISIONEROS EN EKATERIMBURGO                

Después de permanecer allí una temporada fueron nuevamente trasladados el 30 de Abril de 1918, esta vez a Ekaterimburgo, capital de los Urales Rojos. El presidente del Soviet de los Urales informó al Comité Ejecutivo Central que los prisioneros habían sido alojados en un palacete del centro de la ciudad. Esta casa, de dos pisos, pertenecía a un comerciante de éxito, Ipátiev, al que dieron 24 horas para evacuarla. El piso bajo fue rápidamente convertido en cuartos para los guardias y oficinas, se levantó un alto cercado de madera separando la casa y el jardín de la calle, y los vidrios de las ventanas fueron pintados de blanco. Una vez lista se llamó "La Casa del Propósito Especial".

En Ekaterimburgo Nicolás y su familia estaban presos de veras. Los guardias se dividían en dos grupos separados. Fuera del cercado y a intervalos a lo largo de la calle los guardias eran soldados rojos corrientes. Adentro los guardias eran tropas de choque bolcheviques. Día y noche, tres de estos hombres, armados con revólveres, montaban guardia ante los cinco cuartos ocupados por la familia imperial. El jefe de la guardia interna, Avadéiev, odiaba al Zar y junto con sus hombres privó de intimidad a la familia: los guardias entraban en sus cuartos cuando querían e insistían en acompañar a las chicas cuando iban al baño, donde habían dibujado obscenidades sobre la Zarina y Rasputín.

Imagenes en Tobolks: a la izquierda, La Duquesa Tatiana trabajando en el jardín y, a la derecha, el Zar aserrando madera con P. Gilliard.  Tomado de R. K. MASSIE, "Nicolás y Alejandra".

El hombre encargado de cuidar al zarevich Aleksey, el marinero Nagorny, fue fusilado por intentar recuperar una cadena del zarevich que un guardia le había robado.

Todos los días la familia se levantaba a las ocho y de reunía para las plegarias matutinas. Después desayunaban té y pan negro. Nicolás, Alejandra, Olga, Tatiana María y Anastasia leían, tejían y bordaban. Por las tardes salían al jardín, aunque con escolta, donde el Zar hachaba leña y paseaban.

Durante todo este tiempo, Pierre Gilliard, pofesor de Aleksey, que había sido rescatado por el Ejército Blanco que se encontraba cerca de Ekaterimburgo, y otros amigos de la familia hacían todo lo posible por liberarles.

El 14 de Julio Avadéiev fue súbitamente reemplazado junto con sus guardias obreros de fábrica. Su puesto fue tomado por Yakob Yukovski y los nuevos hombres eran de la Cheka Bolchevique (policía política).

Desde el momento de la aparición de Yukovski el destino de la familia imperial quedó sellado. El escuadrón de la Cheka no estaba formado por guardias sino por verdugos.

El Soviet de los Urales decidió unánimemente en favor de la ejecución. El jefe de las fuerzas militares rojas informó que los ejércitos checos ya habían flanqueado la ciudad por el sur y que Ekaterimburgo podía caer en tres días. Al oír esto, y ante el temor de que fuesen liberados los Romanov, el Soviet decidió fusilar a toda la familia cuanto antes y destruir las pruebas del hecho.

Decisión del Soviet de los Urales

 

Yukovski recibió la orden el 13 de Julio y se iniciaron los preparativos de la masacre: buscaron un lugar para ocultar los despojos y lo encontraron a unos 20 kms. Era una galería de mina abandonada, cerca de cuatro pinos solitarios conocidos por los campesinos como "los cuatro hermanos". Compraron tambores de 680 1. de gasolina y 200 1. de ácido sulfúrico.

 

EL ASESINATO

El 16 de Julio, día del asesinato, Yukovski convocó a todos los hombres de la Cheka y ordenándoles que juntaran todos los revólveres, dijo "Esta noche fusilaremos a toda la familia, a todos. Digan a los guardias de afuera que no se alarmen si oyen disparos". Aquella noche, a las 10.30 h. toda la familia fue a acostarse sin sospechar nada. A medianoche Yukovski los despertó diciéndoles que se vistieran y bajaran. Explicó que los checos y el Ejército Blanco se acercaban y que había que trasladarlos.

Fueron conducidos a una pequeña habitación en el sótano, donde había dos sillas. Alejandra se sentó en una y el Zar, con Aleksey, que tenía 14 años, en otra. Las hijas, Olga (23 años), Tatiana (21), María (19), y Anastasia (17), con su perrito spaniel Jimmy en brazos, se situaron detrás de sus padres, junto con el doctor Botkin, el ayuda de cámara Trupp, el cocinero Jaritónov y Demidova, doncella de la Emperatriz, que llevaba escondido un cofre con joyas.

Al cabo de un rato Yukovski entró con su escuadrón de la Cheka y dijo ."Sus amigos han procurado salvarlos. Han fracasado y ahora debemos fusilarlos"

 
Fuente: www.romanov-memorial.com/Historical.htm

 

Una de las últimas fotos

de la familia imperial

(falta Alejandra).

Tomada en Tobolks

Nicolás sólo pudo decir. "¿Qué ... ?" antes de que Yukovski le disparara. Seguidamente todo el escuadrón empezó a disparar. Olga, Tatiana, María, Botkin, Jarítónov y Trupp cayeron enseguida, al igual que Alejandra. Todo quedó en silencio. Aleksey, desde el suelo, movió débilmente la mano y Yukovski le disparó. Anastasia y Demídova que no murieron en el momento fueron rematadas con bayonetas. Era el fin.

Informe Yukovski

 

Los cuerpos fueron llevados a "los cuatro hermanos" donde los desmembraron y arrojaron a un fuego que ardió durante tres días, para después disolver los restos en ácido sulfúrico. Los restos fueron arrojados a la mina.

Ocho días después Ekaterimburgo cayó en manos de los Blancos, que corrieron a la casa de Ipátiev, donde sólo encontraron arañazos y marcas de balas y bayonetas en una habitación del sótano ya limpia de sangre.

 

LA INVESTIGACIÓN

En enero de 1919 se inició una investigación a fondo cuando el almirante KoIchak, "Jefe Supremo" del Gobierno Blanco en Siberia, eligió a Nicolás Sokolov, experto investigador legal, para que se ocupara de la tarea. Sokolov, ayudado por los dos profesores del zarevich Gilliard y Gibbs, localizó la mina y descubrió los restos: hebillas, joyas, la caja de anteojos de la emperatriz, corsés, huesos quemados y el cadáver del perrito.

Un año después, no pudiendo mantener la farsa, los bolcheviques reconocieron que toda la familia había muerto, cuando hasta ese momento sólo habían reconocido la muerte del Zar.

Lo ocurrido la noche del 16 al 17 de Julio de 1918 en Ekaterinburgo sólo se pudo dilucidar en 1994, cuando una serie de estudios genéticos (ayudados por pruebas de ADN, con muestras de sangre del Príncipe Felipe de Edimburgo) determinó que habían sido identificados positivamente los restos del Zar, la Zarina, cuatro sirvientes y de Olga, Tatiana y muy probablemente Anastasia.

LA LEYENDA

Sin embargo, los restos de Aleksey y María no fueron encontrados y durante los veinte años posteriores cientos de jóvenes aseguraron ser la gran duquesa Anastasia. Pruebas de ADN a miembros de la familia Romanov descartaron a la más persistente de las "Anastasias", la señora Anna Andersen. Esta situación dio pie a una leyenda y también fue el tema de una obra de teatro francesa (Anastasia, 1954) y por lo menos a dos películas de Hollywood y a una animación.

En una ceremonia celebrada en la catedral de San Pedro y San Pablo de San Petesburgo, se ofició un funeral  de Estado con los restos de la familia imperial el 17 de  julio de 1998, fueron sepultados en la cripta de la misma iglesia.

El 14 de agosto de 2000 fueron canonizados por la Iglesia Ortodoxa Rusa en virtud de su resignación ante la muerte.