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El Castrelín de San Juan de Paluezas

Las comunidades anteriores a la presencia romana eran poblaciones castreñas, cuyo núcleo de población era el castro o poblado fortificado asentado en una posición topográficamente dominante. Es el caso de El Castrelín de San Juan de Paluezas. Son emplazamientos con condiciones topográficas acondicionables para excavar fosos, levantar murallas y construir en su interior.

Son castros pequeños para 100 personas y sus animales domésticos. En el caso de El Castrelín, cuando se quedó pequeño, se construyó un segundo recinto para el ganado y las fundición de hierro.

Desde ellos se domina visualmente las tierras de cultivo y gozan de buena insolación o proximidad a una fuente de agua. Están aislados entre sí y no existe jerarquización ni destaca ninguno como centro político o comercial. Son autosuficientes desde el punto de vista económico y social.

Se comportaban como unidades territoriales: servían para indicar el origen del individuo y organizar socialmente a estas comunidades indígenas prerromanas. “Sin embargo, todos ellos formaban parte de una cultura homogénea con relaciones intensas en otros aspectos tan importantes como son la lengua o la religión”  (Sánchez-Palencia, 1996, p.26).

Los caseríos en los castros suelen ocupar una franja en arco de varios metros de anchura paralela a la muralla, sin adosarse, adaptada a su trazado. Son numerosas construcciones pequeñas dispuestas en una trama densa y apretada, adosadas unas a otras en ocasiones aprovechando cualquier espacio libre entre ellas.

Entre sí presentan diferencias y semejanzas.

Diferencias:

-         tamaño

-         cuadras rectangulares con esquinas curvas, redondeadas o escuadradas, irregulares, trapezoidales o circulares

-         calidad y equipamiento interior

-         uso de arcilla más o menos depurada

-         vigas o no en las cubiertas.

Semejanzas:

-         levantadas en piedra local (esquisto o cuarcita)

-         barro rojizo usado como argamasa entre las lajas

-         construcción de los muros en hiladas horizontales

-         cimientos de piedras mayores hundidas en el suelo

-         construcciones exentas levantadas desde los cimientos de una vez y sin medianerías, formando habitaciones por adosamiento, lo cual muestra su impericia constructiva obligada por el clima, que impone techumbres impermeables y poco pesadas, de ahí el reducido tamaño

-         cubiertas vegetales con entramado de madera y paja

-         estrechas puertas, agujero para humos y pocos vanos.
  

 

Entre las construcciones de El Castrelín no hay verdadera articulación ni planificación. Su crecimiento es espontáneo, eso sí, adaptando el trazado de la muralla y construyendo unas viviendas independientes que nunca se adosan entre sí, formando estrechos callejones impracticables. La situación de las puertas abre cada una a un espacio exterior distinto, no hay calles ni plazas, lo cual nos marca ese afán de privacidad.

Las viviendas están formadas por varias construcciones:

La primera se levanta aislada y a ella se adosan las demás: una es la habitación donde se cocinaba y vivía; otra es el almacén; otra es el taller o espacio abierto usado como patio o corral.

Las construcciones de mayor calidad son los almacenes, con plantas definidas, altos pavimentos y protecciones contra la humedad. Las de mediana factura son las viviendas y anejos de habitación. Las de peores características constructivas son talleres y corrales.

Cada conjunto de construcciones es la estructura mínima espacial, económica y social. Son familias de tipo cerrado y con un reducido número de miembros.